FUNDAMENTACIÓN LEMA CURSO 2020/2021 ¡EMPÁPATE DE ÉL!

El curso pasado aprendimos que todos los sentidos deben contemplarse desde un sexto sentido: la capacidad de intuir, de mirar hacia dentro, de percibir la sabiduría de Dios, que nos ayuda a encontrar el verdadero sentido de nuestra existencia. Ese verdadero sentido de nuestra vida es Jesús. De Él queremos llenarnos, empaparnos, aprender que Jesús vive en nosotros. 

El agua no sólo moja, sino que empapa. Si nos fijamos en las esponjas o las bayetas que usamos, podemos observar que al mojarlas, se empapan. Se llenan por dentro del agua que las ha mojado. Cuando se escurren, sale de dentro ese agua. Nosotros vamos a ser como esas esponjas, nos podemos empapar tanto de Dios, que al apretarnos, “salpiquemos” su amor a los demás. Si experimentas a Dios en tu vida, si estás lleno él, brotará de ti su amor y lo irradiarás a los demás. Jesucristo es el Hijo de Dios y, como tal, hace visible su gran amor por cada uno de nosotros. Cuando uno se empapa de Jesucristo, se llena de sus valores y la alegría con la que vive así lo demuestra. 

Cita: Hch 3, 1-11 

Un día subían Pedro y Juan al templo a las tres de la tarde, que es la hora de la oración. Junto a la puerta llamada Hermosa había un hombre lisiado de nacimiento, al que todos los días dejaban allí para que pidiera limosna a los que entraban en el templo. Cuando éste vio que Pedro y Juan estaban por entrar, les pidió limosna. Pedro, con Juan, mirándolo fijamente, le dijo: 

—¡Míranos! 

El hombre fijó en ellos la mirada, esperando recibir algo. 

—No tengo plata ni oro —declaró Pedro—, pero lo que tengo te doy. En el nombre de Jesucristo de Nazaret, ¡levántate y anda! 

Y tomándolo por la mano derecha, lo levantó. Al instante los pies y los tobillos del hombre cobraron fuerza. De un salto se puso en pie y comenzó a caminar. Luego entró con ellos en el templo con sus propios pies, saltando y alabando a Dios. Cuando todo el pueblo lo vio caminar y alabar a Dios, lo reconocieron como el mismo hombre que acostumbraba pedir limosna sentado junto a la puerta llamada Hermosa, y se llenaron de admiración y asombro por lo que le había ocurrido. 

Reflexión: 

Ahora es nuestro turno de poder ayudar a quienes Él vaya poniendo en nuestro camino, así como Pedro y Juan lo hicieron. No podemos olvidar que hay muchas personas allá afuera que están esperando algo que las llene de vida. Ese algo, eres tú. Para ello necesitamos tener a Jesús. Tú no puedes dar algo que no tienes, es por esto que debes llenar tu vida de Cristo, para poderlo dar a los que te rodean y lo necesitan. Asegúrate cada día de que Jesús es quien llena tu vida, quien vive en ti, eso te dará confianza y seguridad en tus actos, te ayudará a exprimirte como una esponja, a vaciarte de lo que has recibido para salpicar a los demás. 

Es tu responsabilidad llenarte de Él, nadie más puede pedirle que te llene, excepto tú.

Empápate de Él